Las agujas del tiempo ¿En que razones se basa el corazón para albergar amor donde solo queda dolor?
¿Como fantasear y poner esperanzas, donde apenas subsiste viento de olvido y sueños vacíos?
Es hora de bajar el telón del inútil e ilusorio juego del destino, que me extravió sin sentido en las cosas entrañas del descuido.
Triste e inevitable realidad, cuando las agujas del tiempo gritan que ya no hay tiempo.
Y veloces resbalan las lágrimas que no encuentran consuelo en el calor de otro cuerpo.
Y más veloces aún, desfilan los días, inertes y muertos son de sentimientos. Y lava la lluvia, las insignificantes penas de la vida.
Y ruedan mansas, las olas de la incurable herida.
Triste ironía Sin vos talvez el sol igual brillaría,
la luna no dejaría el firmamento en noches frías
y de las horas ni hablar... no se detendrían.
Triste ironía...
Porque para mí ya nada similar sería,
a esos días cuando tu compañía era luz
y tu amor la razón de mis alegrías.
Ya no más de tus besos sabría,
ni de las caricias, ni del calor de tu cuerpo
abrigaría.
Ya no más tu ser mi alma tocaría,
entonces lloraría más de lo que podría aceptar,
y aun así no igualaría el dolor de tu despedida.
Con el tiempo quizás la herida sanaría
y la sonrisa volvería.
No obstante la ironía allí no terminaría...
Porque solo yo sabría
que ya nada es similar
a esos días cuando tu compañía era luz
y tu amor la razón de mis alegrías.
Inyecciones de recuerdos Hoy me levanto,
y nuevamente no se nada de vos,
no se nada de vos desde hace varios días.
Hoy te necesito,
siento que lo nuestro pronto terminará,
sin embargo mientras eso sucede,
yo me inyecto de recuerdos.
Recuerdos preciosos, recuerdos amargos,
recuerdos que quedan,
recuerdos que nunca se marcharán,
recuerdos que forman ya parte de mí.
Si, inyecciones de recuerdos,
inyecciones de recuerdos para no morir,
inyecciones de recuerdos para sobrevivir,
Y si quizás...
inyecciones de recuerdos para hacer mas larga la agonía,
inyecciones de recuerdos que dan un poco de esperanza, a esta tormenta en la que vivo, pensando en vos.
Te deseo lo mejor Cada vez que dices “te deseo lo mejor”, siento de nuevo quemar por dentro, el dolor del adiós. Palabras de inofensiva apariencia que hieren como ardientes flechas. Falsa amistad, disfrazada de inocencia... ¿olvidas acaso ese juego de pasión, que nunca existió? ¿olvidas el desprecio? Y aun así... me deseas lo mejor. No soy un muñeco de trapo, aunque al igual que a ellos, los caprichos me rompan en pedazos. Me deseas lo mejor...jugaste con mi corazón, lo quebraste sin considerar mi dolor... me olvidaste en un instante, sin explicación. Pero ya sé... ya sé... me deseas lo mejor.
Dicen que ya no se muere de amor Dicen que ya no se muere de amor, ¿entonces que es esto que siento por dentro, desgarrando el corazón? Dicen que el amor no es más que un fuego pasajero, que cambia de vuelo, según la dirección del viento. Dicen que los versos brotan del dolor, de un corazón herido, de un sueño desvanecido. Que el mundo no cambia de color, por la muerte de un amor. Y yo, desde este rincón perdido, grito en silencio que sin vos la vida no tiene sentido.
Tarde gris Otra tarde gris paso encerrado en mi casa, temblando por el frío de la melancolía. Y un recuerdo llega a mi, y sangra de nuevo la herida que creí que había sanado, tan solo la había tapado tragándome las ganas de llorar por orgullo. Y trato de pensar en otra cosa escapando del sufrimiento. Miro a través de la ventana, como las nubes lloran, pretendo entenderte.
Prendo la radio y escucho esa canción, “nuestra preferida”, que alguna vez te cante. Me lamento por la impotencia de no poder volver el tiempo atrás para reparar lo que hice mal… si es que algo hice mal. Se nublan mis ojos y comienzo a llorar, me miro al espejo… no lo puedo cambiar. Los segundos son días, las canciones me lastiman, y recuerdo añorando que alguna vez fuiste mía. La melancolía permanece en mis ojos y me siento lejano, “solo”. Apoyado en la pared mirando el techo me pregunto si volverás.
Hubo lindos momentos que marcaron mi vida, lamento que no halla repetición. Extraño tu mirada enamorada cuando me mirabas; todo pudo haber sido tan diferente, pero ¿que puedo hacer?... melancólico, loco, bohemio y desesperado dejo pasar el tiempo sin saber que hacer. En cada lágrima veo tu rostro, en cada sonido escucho tu voz, en cada flor encuentro tu olor, y en el fondo de una taza de café amargo mi dolor. Ya no deseo verte, pues al hacerlo la angustia se atora en mi garganta y no me deja respirar, y me vuelvo a lastimar lamiendo las heridas recordando cuanto te quise.
Dejando pasar la vida la amargura me hace trizas, y aquí estoy esperando olvidar, deseando volver el tiempo atrás y deseando no haberte conocido nunca. Ahora le tengo miedo al amor, condenado al sufrimiento, vacío, solo cierro los ojos y me pierdo en el tiempo tratando de capturar lo bueno ¿Cuanto tiempo perdí, cuantos pensamientos gaste en vos? No alcanzan las estrellas para contar el número. Quisiera creer que todo fue un sueño… que nunca te ame.